¡Hola! Mi nombre es Jorge Sandoval
Todos me dicen Jorge. Antes escribía canciones; ahora escribo cosas más largas, porque mis ideas dejaron de caber en un verso.
De dónde sale esto
Me paso la vida mirando. Me enfrasco en los detalles de las calles por las que camino: los postes de las intersecciones, las aves en los cables, los portones. Cosas que ya me sé de memoria y que de todos modos me detienen.
De ahí salen mis historias. No de la imaginación, que es más floja de lo que dicen, sino de lo que ya estaba ahí.
Lo que más disfruto es detallar lugares y personajes. Que la casa donde pasa el horror tenga reflejos de mi infancia y de mis propios miedos. Que los personajes carguen las mismas contradicciones que la gente que me rodea, porque la gente que me rodea tampoco es coherente.
Lo que leo
Stephen King, principalmente. Lo que me enredó de él no fueron los monstruos: fue descubrir cuánto se puede escribir sobre un objeto que no le sirve de nada a la trama. Páginas enteras dedicadas a algo que nadie va a volver a mencionar. En eso me reconozco.
Leo terror clásico y contemporáneo. También cuentos y poemas de los que fundaron el género.
Cinco libros que se volvieron mis favoritos
- Cementerio de Animales — Stephen King. Porque uno es capaz de hacer lo inimaginable con tal de no aceptar una pérdida.
- Frankenstein — Mary Shelley. Empieza en la curiosidad y la belleza, y termina sin ninguna de las dos. Tampoco queda razón, ni amor.
- Eso — Stephen King. Siete personajes y ninguno se siente de relleno. La historia casi nunca se tropieza.
- Coraline — Neil Gaiman. La otra madre tiene el trasfondo suficiente para ser el villano perfecto.
- Carrie — Stephen King. Una obra de arte se mire por donde se mire.
Fuera de la página
De día soy desarrollador de software: me pagan por construir cosas que funcionen y por quitarles lo ambiguo. De noche escribo casas donde nada funciona y todo es ambiguo. Todavía no sé cuál de las dos me descansa de cuál.
Soy de gatos, que son la mascota correcta para alguien que escribe terror: se quedan viendo fijo una esquina vacía un rato largo y te dejan a ti el trabajo de imaginar qué hay ahí.
Y soy fan de Michael Jackson, lo cual encaja más de lo que parece: Thriller son catorce minutos sobre un muchacho que saca a su novia a caminar de noche y resulta no ser lo que decía ser. El terror y el baile llevan mucho tiempo trabajando juntos.